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	<title>Elespigado</title>
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	<description>no demasiado pedante</description>
	<pubDate>Wed, 28 May 2008 10:09:14 +0000</pubDate>
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		<title>Power Point</title>
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		<pubDate>Wed, 28 May 2008 09:40:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ficción]]></category>

		<category><![CDATA[Power Point]]></category>

		<category><![CDATA[ejecutivo]]></category>

		<category><![CDATA[éxito]]></category>

		<category><![CDATA[fracaso]]></category>

		<category><![CDATA[tercer mundo]]></category>

		<category><![CDATA[aspirante]]></category>

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Os habían sentado en torno a una gran mesa rectangular, frente a una pantalla mural hacia donde un proyector 3M emitía su luz blanca. Os habían apartado de vuestras respectivas tareas, no más de diez personas, todos jóvenes aspirantes, y esperabais en silencio la llegada del Macho de Lomo Plateado, absortos en vuestros equipos portátiles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/frankenstein.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-135" style="float:right;margin:8px;" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/frankenstein.jpg?w=150&h=150" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Os habían sentado en torno a una gran mesa rectangular, frente</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> a una pantalla mural hacia</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> donde un proyector 3M emitía su luz blanca. Os habían apartado de vuestras respectivas</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> tareas, no más de diez personas, todos jóvenes aspirantes, y esperabais en silencio la llegada del Macho de Lomo Plateado, absortos en vuestros equipos</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> portátiles o teléfonos móviles.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El Macho de Lomo Plateado había conocido a El Hombre. Había sido uno de sus más estrechos colaboradores, os dijeron, se contaba entre los pocos que podían llamarle amigo. Colaboró con El Hombre muchos años, desde sus humildes inicios hasta la cumbre de su éxito, y ahora se había retirado y daba conferencias por todo el mundo. Escucharle suponía un raro privilegio, os dijeron, además de un gran desembolso que debíais apreciar en todo su valor, como una apuesta de la entidad por la formación y el crecimiento individual, lo primero en un ente dinámico como aquel. Vosotros, los jóvenes aspirantes, debíais escucharle con la mayor atención. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Llegó unos minutos más tarde de la hora fijada, acompañado por un Cuadro Medio. Dialogaron brevemente en voz baja, mientras le acercaban un sillón ergonómico y el Macho de Lomo Plateado desplegaba en la mesa su tecnología (una Blackberry, un mando a distancia con puntero láser, un ordenador de 2000 euros). Era un macho alto y obeso, te fijaste; su barba y su pelo plateado enmarcaban un rostro orondo, levemente enrojecido en las zonas de más capilaridad, como la nariz y los pómulos. Su ficisidad te pareció imponente; llevaba un traje oscuro de sastre, una buena camisa, una buena corbata, un mejor reloj. Había traído su Blackberry y su ordenador de 2000 euros, y su traje oscuro de sastre, y una corbata de seda, y un reloj que valía más que todo lo que tú tenías en el mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Su sillón tenía un apoya cabezas ajustable, y una serie de palancas para calibrar su inclinación, no como vuestras sillas, cuadradas y normales. Aún así había algo en el sillón que lo hacía sentir incómodo, algo con lo que se sentía a disgusto, creíste entender. El Cuadro Medio se agachó y trató de ajustar las palancas, se arrodilló a los pies del Macho del Lomo Plateado, que la observaba desde las alturas. No llevaba la ropa más adecuada para agacharse el Cuadro Medio, llevaba una falda ajustada, tacones y pantis, y una camisa abierta que dejó ver ampliamente su sostén, que constreñía sus carnes flácidas, trabajadas a base de menús en los diversos locales de los alrededores, enrojecidas por el rozamiento de las gomas. Todos los que estabais allí conocías bien al Cuadro Medio; y también conocía bien a los aspirantes el Cuadro Medio. Se puede decir que tú y el Cuadro Medio os conocías bien, y cada vez te resultaba más difícil fingir respeto en público hacia el Cuadro Medio. Cada vez te resultaba más angustioso fingir ese respeto hacia el Cuadro Medio. Alguien cerró la puerta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left:18pt;line-height:150%;vertical-align:middle;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Un sistema, comenzó diciendo el Macho de Lomo Plateado, apretando un botón de su pequeño mando a distancia. El proyector escupió la primera diapositiva de Power Point, con el título de la conferencia. Solo entraba algo de luz por las rendijas de los estores grises que tapaban las ventanas, y alguien había conectado el aire acondicionado, hacía frío. La voz del Macho de Lomo Plateado sonaba grave, trabajada por los malos hábitos y el sobrepeso, mientras el Power Point dibujaba sus palabras con gráficos, mapas conceptuales, diagramas, conceptos llave. Un sistema es lo que hace falta para comprender a El Hombre y el universo que logramos construir, prosiguió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Tú estabas más cerca suyo que nadie, y vuestras miradas se cruzaban regularmente. Teníais similar estatura aunque él era mucho más corpulento, y ambos habíais adoptado la misma postura, con las espaldas reclinadas y las piernas estiradas y cruzadas. Habló de la filosofía de El Hombre, de las estrategias de El Hombre, del espíritu creativo de El Hombre, de la feroz competitividad de El Hombre, del ejemplo de El Hombre entre sus semejantes. Cada vez que te miraba creíste observar cómo arqueaba levísimamente la comisura de los labios, en algo remotamente interpretable como una sonrisa. El habría ganado peso con los años y los problemas de salud, claro, en aquellos otros tiempos debía ser imponente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Y en un momento dado, el Macho de Lomo Plateado dejó de hablar. Bajó la cabeza y apoyó los brazos encima de la mesa. Tomo el botellín de agua mineral y lo vació de un trago. Finalmente, dijo, hay matrimonios por amor y hay otro tipo de matrimonios. El mío con El Hombre ha durado más de cuarenta años. No todos los matrimonios terminan bien, otros sí. Él con su mujer –subrayó acariciando su anillo- se llevaba divinamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Nadie podía conocer mejor a El Hombre, os dijo, después de cuarenta años, ni siquiera su propia familia, cuya relación se había roto hacía años y era el Macho de Lomo Plateado, y no El Hombre, quien solía visitarlos cuando iba a Madrid. ¿Sabéis por qué? Se preguntó. Porque hay secretos que o se comparten o acaban por destruirte, concluyó. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Por eso iba a dar datos inéditos, datos de su biografía desconocidos hasta ahora. Alguno de tus compañeros hizo el ademán de tomar un bolígrafo, y tú también lo cogiste, escribiste algo sin sentido en una hoja en blanco en la que no volviste a escribir más. El Macho de Lomo Plateado habló del transcurso de los años, del distanciamiento, de la pérdida de valores. De vez en cuando escuchabas como el Cuadro Medio se revolvía en su asiento, mirando de cuando en cuando a los jóvenes aspirantes como se mira a los testigos mudos de un delito. Siguió hablando de inestabilidad, de dosis casi letales de sedantes, de relaciones tormentosas con la madre, y mientras apretaba mecánicamente el mando a distancia y la presentación Power Point iba saltando de consignas para el éxito a cronologías de los grandes logros, de frases célebres a mapas conceptuales sobre sus deslumbrantes proyectos. Habló de la falsedad del origen humilde del Hombre, y de sus mentiras sobre las penurias que pasó en la guerra, y de su invención del pasado heroico de su padre como militar. Habló de cómo había presionado a políticos, importantes funcionarios e incluso a algún presidente para recibir condecoraciones y premios del más alto nivel; medallas, estatuillas y latones, os dijo, que llegaron a obsesionarle más que su propia vida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Por qué no hacemos un descanso, interrumpió el Cuadro Medio, un descansillo y volvemos en veinte minutos para continuar la sesión que, no sé ha vosotros, pero a mí me está pareciendo interesantísima, dijo, levantándose y enciendo las luces, y entonces tú, joven aspirante, te levantas muy deprisa y sales de la sala, del salón, del seminario, sin mirar a nadie y sin esperar a nadie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">¿Qué te ha pasado, joven aspirante? Hacía mucho frío en la sala, en el salón, en el seminario y saliste a toda velocidad. Todos necesitamos un descanso, advirtió el Cuadro Medio, veinte minutos y volvemos. Tú saliste pitando de allí, no querías retardarte, no querías pasear al mismo ritmo que el Cuadro Medio y los demás aspirantes de camino a la cafetería, como sin duda irían todos juntos, no querías ir avanzando por el pasillo lentamente con ellos, y mucho menos con el Macho de Lomo Plateado, quien os acompañaría a la cafetería, seguro. Necesitabas dejar de oír esa voz penetrante, y pensar en algo que no fueran las diapositivas de Power Point, sucediéndose lenta y regularmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Pensar en tus cosas, en tus cosas. Intentar recordar uno solo de tus temas. Ya en la cafetería, pediste un Red Bull y dos Donut de chocolate con cream e intentaste recordar uno solo de esos jodidos temas tuyos. Los camareros, por ejemplo, con su pantalón negro y la camisa blanca de mangas cortas. Cambiaban a menudo os camareros. Camareros de toda la vida, jóvenes/viejos, cubiertos por una pátina de grasa de los extractores de las cocinas, ajados y relucientes por la mierda, y su mierda de jornada laboral, su mierda de sueldo, su mierda de transporte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Viste, por encima del hombro, como la comitiva del seminario aterrizaba en el otro extremo de la cafetería. Les diste la espalda. ¿No trabajas en equipo? ¿Vas sólo? ¿Eres uno de esos, uno de esos solitarios, uno de esos inadaptados, uno de esos que creen QUE AÚN PUEDEN IR SOLOS A PEDIR A LA BARRA DEL BAR, Y NO ESPERAR A SUS COMPAÑEROS, Y NO ESPERAR AL CUADRO MEDIO NI AL PONENTE, IR SOLOS, SOLOS, MARCHARSE SIN LOS DEMÁS, A SOLAS. Entonces el Macho de Lomo Plateado, para tu sorpresa, se desligó del grupo y se dirigió directamente hacia ti.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Ordenó al camarero que trajera su café con leche, abandonado al otro extremo de la barra. Le dijo que lo trajera hasta donde tú estabas, hasta dónde te habías ido para no estar con ellos, para olvidar su voz, e intentar pensar en uno de tus temas. Teníais una altura similar, aunque él era más imponente. Sus gruesas manos acariciaron un paquete de Begdson and Edges que se transparentaba dentro del bolsillo de su camisa. En todo el edificio, ni siquiera a alguien como el Macho de Lomo Plateado se le permitía fumar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Yo he tenido mucha suerte en la vida, a mí me ha ido bien de verdad, dijo. Joven aspirante, tú le mirabas, preguntándote si debías dejar de comer tu Donut de chocolate con cream o seguir comiendo. No sabías si mirarle directamente, ni cómo poner las manos, si sostener el bote de Red Bull o dejarlo en la barra. Tienes que irte de aquí, dijo, aquí no saben qué hacer con gente como tú, no lograrás nada. Tú respondiste algo que interesó muy poco al Macho de Lomo Plateado. Cuando yo tenía tu edad, siguió, esto era el tercer mundo, y aún sigue siéndolo, pero entonces todos andábamos advertidos, no como ahora. Por eso hay que irse cuanto antes, lo más lejos posible, y no volver jamás. Mi mujer, prosiguió, se ha trastornado desde que hemos vuelto, y eso que ella es extranjera, y ni siquiera percibe muchas de las cosas que a nosotros nos enloquecen y nos inducen al suicidio o a algo muchísimo peor. Tú dijiste algo. Él fingió no haberlo oído. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Todo es estrategia, prosiguió, y no hay una sola cosa que haya hecho en mi vida que no haya sido, exclusivamente, para mi riguroso y estricto beneficio personal. Y todos los que ves aquí buscan única y exclusivamente su beneficio personal, disfrazándolo de miles de millones de formas imaginables. Porque todo es un tablero de juego, y tú dijiste sí, todo son movimientos. Y el Macho de Lomo Plateado dijo, ni una sola vez El Hombre o yo creímos en una empresa más de lo que creímos en el dinero que íbamos a ganar. Porque el hombre y amábamos el dinero más que cualquier otra cosa, incluidas nuestras familias, y prueba de ello es que El Hombre rompió todos los contactos con su familia, y ahora soy yo, que me he retirado, quien visita a sus familiares cuando voy a Madrid. Y ahora me tienen dando estas charlas cuando yo lo único que quiero es jubilarme de una puta vez e irme a Londres a vivir con mi mujer y mi hija, y de ahí que monte estos numeritos en las charlas, por si deciden a soltarme los cojones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">La Cuadro</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> Medio</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> se os acerca. Quiere que volváis al seminario, a la sala de juntas, al salón de conferencias, a la presentación de Power Point. Tiene una risa nerviosa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/a-life-more-ordinary.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-136" style="float:right;margin:8px;" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/a-life-more-ordinary.jpg?w=299&h=199" alt="" width="299" height="199" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En la sala hace mucho frío, y los jóvenes aspirantes no os quitáis las cazadoras. La sesión se</span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> alarga y ahora solo se oye la voz del Macho de Lomo plateado, que divaga sobre las zonas oscuras de su pasado con El Hombre. Habla de mañanas en París, de tardes en Nueva York, de noches en Madrid, perdidas en la neblina del tiempo. Evoca encuentros al más alto nivel y se pregunta por el destino de todos esos nombres propios, personas relevantes en los 70 y los 80. ¡Hay que ver cómo ha desaparecido este hombre! Exclama, refiriéndose a este y al otro, todos gente muy poderosa que se comió la tierra y ahora solo son fantasmas en el recuerdo, fantasmas encorbatados, evaporados tras perder su poder ejecutivo. Tú sientes cada vez más frío, y cuando finalmente termina la sesión te marchas corriendo de la sala. En el garaje espera tu Honda CB plateada. Sales jodidamente bufado por la circunvalación. En el espejo retrovisor observas tu cabeza, cubierta por el casco negro, y las luces del subterráneo luciendo raudas en su superficie reflectante. Has aprendido a comprender cada vibración del motor que trabaja debajo de tus piernas, y a cada cambio de marchas tu cuerpo se estremece. Te diriges a un local de copas, te diriges a casa de tu camello, te diriges a una partida de poker, te diriges a un Karaoke que abre hasta las 12 de la mañana. En cada sitio, antes y después, pides más. Todos los que te rodean también son fantasmas que se desvanecen, como las cosas que tocas y se vuelven humo mientras el tiempo se precipita, y tú también te precipitas dentro del tiempo, gritando muy alto, cada vez más dolorido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="text-decoration:underline;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Imágenes</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Dan Burn-Forti. <em>Frankenstein. </em>2002.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Peter Meade. <em>A life more ordinary. </em>2007. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial;"> </span></p>
<p><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/frankenstein.jpg"><br />
</a></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elespigado.wordpress.com/134/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elespigado.wordpress.com/134/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elespigado.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elespigado.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elespigado.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elespigado.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elespigado.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elespigado.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elespigado.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elespigado.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elespigado.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elespigado.wordpress.com/134/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elespigado.wordpress.com&blog=1354509&post=134&subd=elespigado&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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		<title>Nuevo Hábitat</title>
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		<pubDate>Tue, 27 May 2008 12:35:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ficción]]></category>

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		<category><![CDATA[Alimentos Transgénicos]]></category>

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		<category><![CDATA[Ecologismo]]></category>

		<category><![CDATA[El Ejido]]></category>

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		<description><![CDATA[


The Barcelona Rewiew ha publicado en su número 63  mi cuento “Nuevo Hábitat”, un relato sobre medusas, alimentos transgénicos y niños a la carta. Ahí lo tenéis: 
 
http://www.barcelonareview.com/63/s_me.html
       ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-de-tbr.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-132" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-de-tbr.jpg?w=181&h=150" alt="" width="181" height="150" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-family:Verdana;">The Barcelona Rewiew ha publicado en su número 63 <span> </span>mi cuento “Nuevo Hábitat”, un relato sobre medusas, alimentos transgénicos y niños a la carta. Ahí lo tenéis: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-family:Verdana;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><a href="http://www.barcelonareview.com/63/s_me.html"><span style="font-family:Verdana;">http://www.barcelonareview.com/63/s_me.html</span></a></p>
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		<title>Teatro Lliure, 2666, Roberto Bolaño, Novela Escénica</title>
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		<pubDate>Tue, 27 May 2008 12:21:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Teoría]]></category>

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El teatro no viene a tu encuentro, ni se ofrece en cada lugar y cada instante. Nadie ha conseguido contenerlo en un envase plástico u soporte digital que podamos recibir en nuestros cómodos hogares con un solo click. Como producto, su soberbia es absoluta; nos emplaza en un momento y un lugar irrepetibles, al que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-de-hermano-cerdo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-131" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-de-hermano-cerdo.jpg?w=214&h=111" alt="" width="214" height="111" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El teatro no viene a tu encuentro, ni se ofrece en cada lugar y cada instante. Nadie ha conseguido contenerlo en un envase plástico u soporte digital que podamos recibir en nuestros cómodos hogares con un solo click. Como producto, su soberbia es absoluta; nos emplaza en un momento y un lugar irrepetibles, al que debemos acudir no sin antes habernos anticipado a nuestros propios deseos, comprando las entradas con antelación. Sin avisos que nos recuerden su existencia, poco o nada interfiere en el mundano discurrir de nuestra vida. El teatro sale de nuestros dormitorios por la puerta de atrás y se pierde rápidamente entre la niebla. Nosotros somos quienes hemos de seducirlo, aceptando sus condiciones en el lugar y el momento indicados. Por eso es tan fácil olvidarse de él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Yo me olvidé del teatro en la primavera del 2007. Durante esa temporada la programación del Alhambra se había visto confinada a una sala de barrio, oficialmente debido a las diversas remodelaciones que se llevaban a cabo en la histórica sede del Realejo, impelidas por las intrigas entre el Ayuntamiento de Granada y la Junta de Andalucía. Nunca había sido tan fácil olvidarse del teatro, aunque éramos muchos los que aceptábamos la larga caminata hasta el barrio periférico de la  Chana, sumando así un nuevo mérito la ya de por sí heroica tarea de ver las obras relevantes en su gira de provincias. La programación del Alhambra no volvió al Realejo hasta el invierno de 2007, y <em>2666</em> no se representó en Granada hasta finales de marzo de 2008. La noche del estreno quise fijarme en la sonrisa pletórica de los acomodadores, y atribuir su elegancia y su gesto a lo mismo que yo celebraba; la vuelta del exilio, de la periferia al corazón de la ciudad, y al mío propio. El teatro había vuelto a mi vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Dicen que el apodo de La Bombonera, el estadio del Boca de Buenos Aires, surgió de la lengua del relator Fiovaranti, de la pluma periodista Hugo Marini, o de la imaginación del arquitecto Victorio Sulcic, indistintamente. Yo no sé a quien corresponderá apodar al nuevo Alhambra, que parece una apelotonada caja de dientes rojos en vertiginoso descenso hacia el proscenio. Me hubiera gustado tener cerca entonces a un acomodador para explicarle la imposibilidad de su trabajo, dada la imposibilidad literal de acomodarse, o siquiera juntar las rodillas una vez constreñido entre las butacas. Afortunadamente <em>2666</em> es una obra con cuatro descansos, y pudimos aliviarnos regularmente de la densa humanidad que fue gestándose en las cinco horas de representación. Justo al anunciarse el primer descanso escuché una voz familiar a mi izquierda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Cuanto más oigo hablar de Archimboldi, más me parece estar oyendo hablar de Roberto Bolaño. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">La frase, que no iba dirigida a mí, me interceptó en el momento en que comenzaba a bajar las escaleras en busca de mis amigos, que salían a fumar un cigarrillo. Antes de girar de la cabeza no tuve ninguna duda de que se trataba de la voz de Gracia Morales, joven dramaturga afincada en un coche que viaja sin descanso entre Jaén y Granada, que yo había conocido en un curso de escritura teatral que impartió el año pasado. Reconocí su voz inconfundible (y por lo mismo difícil de definir) pero, ya incluso antes de girar la cabeza, reconocí un pensamiento típico de Gracia, de ese tipo en que realidad e imaginación se entremezclan con la mayor rigurosidad posible. Gracia había visto la primera parte de la obra a escasos metros de mí, y ninguno había recaído en el otro, pero lo más casual fue que durante el desarrollo de la primera parte, yo me había acordado de Gracia, o más bien de algo que dijo Gracia un año atrás, en los cursos de escritura teatral. Y luego al reconocernos y saludarnos, ya bajando juntos las escaleras de camino al cigarrillo, Gracia actualizó casi con las mismas palabras aquello que había venido a mi memoria espontáneamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Dijo: es narrativo. La parte de los críticos es narrativa. La adaptación de Teatre Lliure de la primera parte de la novela de Roberto Bolaño consiste en contarnos la novela, más que en dramatizarla. Luego leí lo que dejó dicho Alex Rigola, director de <em>2666</em>: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Existe una manera de trabajar propia de cada parte. En la primera, la idea es montar una conferencia en la que los ponentes son los cuatro protagonistas de esta historia: empiezan contándola de un modo muy neutro, pero lentamente se van implicando más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Encontré estas palabras en un dossier PDF colgado en el sitio de Teatre Lliure, donde también había una carta que Rigola había dirigido a los hijos del escritor fallecido, con la excusa de excusarse, declarando humildad ante la genialidad del padre y de paso mostrando su cariño hacia la familia. Tanto él como el dramaturgo Pablo Lei, dice la carta, habían tratado de traspasar al espectáculo el espíritu de la novela. Evidentemente se refieren a la novela <em>2666</em>, pero también puedo malinterpretarlo. También puedo entender por novela todas las novelas. Y el sentido de la frase se vuelve todavía más luminoso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En julio de 2003 la revista Play Boy publicó una entrevista a Roberto Bolaño –la periodista era Mónica Maristain- que sería la última antes de su desaparición. A través de ella nos llega la voz de un muerto; su testimonio, como toda huella de lo que el tiempo ha destruido, posee esa magia especial. Pero también porque Bolaño habló como entonces como un fantasma, ya empapado de la conciencia de su final, y aceptado su condición de muerto aún antes de estarlo, habló como un muerto porque posiblemente entonces ya vivía como un muerto, que por otra parte constituye la única forma de fantasma posible. Entre otras muchas cosas Mónica preguntó: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¿No le da miedo que alguien quiera hacer la versión cinematográfica de la novela?. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Ay, Mónica – dijo Bolaño- yo les tengo miedo a otras cosas. Digamos: cosas más terroríficas, infinitamente más terroríficas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Ahora yo (Miguel) pienso en Mónica, que intentaba espolear con su pregunta el desprecio implacable del autor hacia los malos artistas. Y Bolaño, aprovechándose de Mónica, esbozaba los últimos trazos de su autorretrato, siempre salvaje, con el infierno tatuado al fondo de la retina. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Pero Mónica tenía razón: las adaptaciones dan miedo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Quizás Alex Rigola sintió algo parecido al miedo horas antes de marcar el número de teléfono de Pablo Lei. La prudencia también es otra forma de temblor, y la empresa en su fase embrionaria debía pedirla por los cuatro costados. A Rigola se lo preguntaron frente a una mesa del modernista Cafè de l´òpera de Barcelona, un día de febrero de 2006.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Trabajas con Pablo Lei, ¿cómo es trabajar con un dramaturgo? Porque tú estás acostumbrado a hacer tus dramaturgias…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- En este caso – dijo Alex Rigola- creo que es una obra tan grande, no sólo por dimensión sino por todo lo que hay que alcanzar, que conviene trabajar con otra persona con la que puedas discutir continuamente hasta encontrar las fórmulas para llevarla a cabo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Hace poco leí algo en El País Semanal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¿Dónde están los buenos lectores?- lanzó el periodista mantilla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¿Dónde? – se dijo Philip Roth- Mirando las pantallas de sus ordenadores, las pantallas de televisión, de los cines, de los DVD. Distraídos por formatos más divertidos. Las pantallas nos han derrotado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Las palabras del escritor americano inmediatamente me recuerdan a Javier Marías, igualmente genial y apocalíptico, quien no hace mucho publicó la tercera y última parte <em>Tu rostro mañana, </em>una trilogía que en total suma más de 1500 páginas de novela. En un artículo, Javier Marías se quejaba de la escasa relevancia de su trilogía a pesar del esfuerzo titánico (8 años) que supuso completar el trabajo. Reflexionaba sobre la fugacidad de las cosas, que no permanecen sino que son sustituidas rápidamente por novedades que las desplazan y las relegan al cajón del olvido. <em>Tu rostro mañana </em>será sustituido <em>mañana</em> por la siguiente novedad editorial, como cualquier otro producto, da igual el valor. Como Piliph Roth, a Javier Marías le cabría decir:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- El marketing nos ha derrotado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Los Grandes Escritores de las Grandes Obras se sienten derrotados, como el propio Bolaño, quien también se declaró amante de las Grandes Batallas que se libran en las Obras Extensas, y no en las formas literarias breves que hoy prevalecen sobre las demás. Algo tienen en común estos tres Gigantes de la literatura, que la moda ha hecho pequeños, incluso insignificantes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Ahora recuerdo bien nuestra actitud –la mía y la de Gracia- cuando recorrimos el camino hacia la salida del teatro, durante el primer descanso de <em>2666</em>. Quedaban aún cuatro partes por representar y no había lugar a valoración alguna, pero de alguna manera constatamos en el otro la gran expectativa que se iba abriendo en cada uno, seguramente como en los demás espectadores. Por eso cuando Gracia dijo: es narrativa, la actitud de su voz tomó esa modulación que indica que acabamos de decir algo que aún no sabíamos que sabemos, y aún no nos creemos del todo, porque tampoco sabemos si lo queremos creer, pues como acabábamos de saberlo, no tenemos una posición muy clara al respecto. Mi cabeza retrocedió a los días de los talleres de escritura teatral, a la sala de estudio de la Corrala de Santiago, también en el Realejo, no muy lejos del recién restaurado teatro Alhambra. Entonces Gracia nos grabó a fuego que el teatro es acción, conflicto; vida en escena. Corregía así la tendencia de nuestro grupo variopinto a convertir a los personajes en narradores de su propia historia. Pero hoy asistíamos a una conferencia donde los personajes de Bolaño se habían convertido en narradores de su propia historia, pues los críticos de <em>2666, </em>Pelletier, Espinoza, Norton y Morini, contaban su propia historia aunque a veces dialogaban, y a veces dejaban traslucir las emociones de aquello de lo que estaban narrando como si lo estuvieran viviendo en ese momento, o dicho de otro modo, actuaban. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">¿Qué es el teatro?- respondió Barthes- una especie de máquina cibernética. Cuando descansa, esta máquina está oculta detrás de un telón. Pero a partir del momento en que se la descubre, empieza a enviarnos un cierto número de mensajes. Estos mensajes tienen una característica peculiar: que son simultáneos, y, sin embargo, de ritmo diferente; en un determinado momento del espectáculo, recibimos <em>al mismo tiempo </em>seis o siete informaciones (procedentes del decorado, de los trajes, de la iluminación, del lugar de los actores, de sus gestos, de su mímica, de sus palabras… estamos pues ante una verdadera polifonía informacional, y esto es la teatralidad: un espesor de signos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Las adaptaciones dan miedo porque de natural las artes no se hablan entre sí. De las palabras de Philip Roth (las pantallas nos han derrotado), se infiere una lucha de fuerzas antagónicas entre pantallas y literatura, donde Mr Roth, parapetado en el bando de la literatura, otea “las pantallas” con prismáticos de trinchera. Pero ilustra bien la pésima relación que lo textual ha venido manteniendo con lo audiovisual en este cambio de siglo, hasta la esperanzadora irrupción de la literatura digital, donde la interacción entre interfaces, texto, imagen y sonido no ha aportado más que sus primeros balbuceos. Pienso en mí, que publico mis cosas en Internet y que he conocido tantos escritores y lectores gracias a Internet, quienes a su vez publican en Internet y se han conocido gracias a Internet, donde, por cierto, muchos tuvimos una primera noticia de Philip Roth. La literatura no morirá de pureza porque existe en nosotros la necesidad vital de no escuchar a Philip Roth, de no creer en nuestra propia destrucción poco después de haber nacido como lectores o como escritores, lo mismo da, e igualmente nos resulta vital escuchar a gentes luminosas, como Robert Lepage.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Nada más acomodarse el público en el teatro Alhambra, cuando las luces de la sala aun permanecían encendidas, Robert Lepage apareció en un extremo del escenario y comenzó a leer un texto con motivo del día internacional del Teatro. En realidad, se trataba de un señor español con barba leyendo un texto de Rober Lepage, pero aproximadamente:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Existen varias hipótesis sobre los orígenes del teatro- comenzó Lepage- pero la que más me ha llamado la atención tiene forma de fábula; una noche, en el origen de los tiempos, un grupo de hombres se reunieron en una cantera para calentarse alrededor de un fuego y contarse historias. De repente, uno de ellos tuvo la idea de levantarse y utilizar su sombra para ilustrar su relato. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Nosotros, que nos creemos a pies juntillas la fábula de Lepage, nos imaginamos esa cueva primigenia donde el narrador fue sumando lenguajes al verbal, primero su sombra, imitando algún sonido, impostando su voz, luego con la ayuda de otros, hasta lograr ese <em>espesor de signos </em>del que nos hablaba Roland Barthes. El teatro nació pues de la necesidad de expresar <em>por todos los medios</em>, y 2666 años después se<em> </em>vuelve a reivindicar exactamente lo mismo: la legitimidad para contar con todos los lenguajes, no importa si viejos o nuevos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¿Cómo podría jactarse el teatro de ofrecer soluciones- continua Lepage- a los problemas de intolerancia, exclusión o racismo, si en su misma práctica rechazase cualquier mestizaje o integración?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">También puedo entender por novela todas las novelas. Y entonces el director Alex Rigola y el dramaturgo Pablo Lei no solo habrían adaptado <em>2666 </em>al teatro, sino que el propio género – la novela – sería objeto de representación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Inevitablemente – dijo Pablo Lei- la adaptación de una novela de estas características a la escena obliga a dejar que la novela hable por sí misma. No se la puede someter a ideas preconcebidas, no se la puede resumir limitándose a localizar los fragmentos más teatralizables, los diálogos más sustanciosos, las imágenes visuales más logradas. Hay que dejar que la novela hable en toda su complejidad, en su condición fragmentaria, en su multiplicidad, en su inabarcable ambición. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El teatro es un acontecimiento lumínico, y necesariamente el <em>2666</em> de Teatro Lliure perfila más los personajes, arrojando luz sobre muchas cosas que Bolaño prefirió ensombrecidas, como Ciudad Juárez, como la propia realidad, igual que los clásicos de la novela negra prefirieron ensombrecida la luminosa Los Ángeles. Y el teatro también es acción, conflicto; vida en escena, como no dejó de recordarnos Gracia Morales en el taller de escritura teatral. Pero gracias al teatro Lliure, ahora sabíamos algo que antes no sabíamos, algo que habíamos comenzado a saber en la primera parte, y ahora ya, a mitad de la obra, <em>queríamos saber. </em>Lliure nos estaba narrando una novela, obraba ante nosotros una novela escénica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">……..</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Vamos por el cuarto descanso y se anuncia por megafonía que la Parte de<span> </span>Archimboldi va a comenzar. Como la gente tarda en aposentarse y mis amigos han emigrado a mejores asientos (algunos espectadores han abandonado la sala), escucho la conversación de Gracia y los suyos, que se encuentran a escasos metros de mí. Los imagino a todos gente de teatro por su aspecto levísimamente estrafalario, aunque bien podrían ser fontaneros o contables exactamente por la misma razón. Sin embargo, los cómicos son como los soldados o los maestros, profesiones todas que acaban calando en el cuerpo hasta traslucirse en los más pequeños ademanes, o mí me lo parece observando a los amigos de Gracia. Hablan de la obra y de la novela; alguno dice que viendo la obra podrá ahorrarse la lectura de<em> 2666</em>, ya que no tiene tiempo; otro tipo barbudo protesta con humor ante la perspectiva de que “le revienten” el final, pues –entendemos- la está leyendo en esos momentos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Todos tenemos en mente la novela de Roberto Bolaño, porque hemos leído, porque estamos leyendo o proyectamos leer o quizás simplemente porque conocemos su existencia. La novela se comunica con la obra de manera que al ver la obra, leemos la novela. Y quienes después de la representación, hayan sentido el impulso de “zambullirse en la novela”, como le pasó al crítico Pérez de Olanguer, cuando lean la novela, verán la obra. La novela continúa en la obra, o así lo siento yo, cuando veo al protagonista Archimboldi y a su amante la Baronesa contar la misma historia con las mismas palabras que utilizó Bolaño, y cuando la monodia o voz única de la literatura se multiplica en el espesor de signos lumínicos, interpretativos y plásticos que conforman el teatro. Recuerdo ahora el estallido de aplausos al final de la obra, pero sobre todo a un hombre, grande y mejicano, rompiéndose las manos hasta quedarse solo en la platea. Luego a la salida pude verle la cara, más joven de lo que hubiera imaginado. Lo vi turbado y solitario, alejándose del teatro, y lo vi detective, perdido en alguna de las batallas salvajes que los poetas pobres y latinoamericanos libran en las ciudades de Europa. Lo imagino una vez más y luego lo describo en este papel; ahora ya es literatura. Y así se cambia de signo, una y otra vez, en el juego del arte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;"><span style="font-family:Verdana;">*Este artículo ha sido publicado originalmente en Hermano Cerdo. En caso de cita, por favor, especifique la URL de Hermano Cerdo: http://hermanocerdo.anarchyweb.org/</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-size:10pt;line-height:150%;font-family:Verdana;"> </span></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elespigado.wordpress.com/130/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elespigado.wordpress.com/130/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elespigado.wordpress.com/130/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elespigado.wordpress.com/130/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elespigado.wordpress.com/130/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elespigado.wordpress.com/130/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elespigado.wordpress.com/130/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elespigado.wordpress.com/130/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elespigado.wordpress.com/130/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elespigado.wordpress.com/130/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elespigado.wordpress.com/130/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elespigado.wordpress.com/130/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elespigado.wordpress.com&blog=1354509&post=130&subd=elespigado&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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		<title>Larry Brin</title>
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		<pubDate>Mon, 12 May 2008 09:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Blodblurps]]></category>

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		<description><![CDATA[(Salvadiós, 1978 ) A.k.a. Ricardo Ramós Estévez, A.k.a Rudeboy_88, A.k.a White_Rabbioso. Menor de siete hermanos, hijo de Capitolina Estévez Palacios, de 64 años, y de Venancio Ramos Andrés, de 71. Larry ve la luz en la casa familiar de Salvadiós, una pequeña población de mil doscientos dieciocho habitantes de la meseta castellana, a la espera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">(Salvadiós, 1978 ) A.k.a. Ricardo Ramós Estévez, A.k.a Rudeboy_88, A.k.a White_Rabbioso. Menor de siete hermanos, hijo de Capitolina Estévez Palacios, de 64 años, y de Venancio Ramos Andrés, de 71. Larry ve la luz en la casa familiar de Salvadiós, una pequeña población de mil doscientos dieciocho habitantes de la meseta castellana, a la espera de una ambulancia que debía trasladarlos al hospital Virgen de la Vega, Salamanca.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">La vida de Larry transcurre como la de cualquier muchacho del lugar. A los ocho años su tío Antonio le regala un abono en el Fondo Norte del Santiago Bernabeu, y a partir de entonces son corrientes las excursiones dominicales a la capital. De la mano de su tío, Larry pronto se integra en el ambiente de las peñas madridistas, y en 1989 se convierte en el miembro más joven de la peña no oficial “Orgullo”, considerada una de las más activas del Movimiento.</span></p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Dos años más tarde a Larry le abren su primera ficha policial durante una salida del equipo a Donostia, cuando es arrestado junto con otros siete miembros de la peña bajo una acusación de robo con violencia e intimidación. Uno de los miembros de “Orgullo” será condenado a cinco años de prisión, pero Larry es puesto en libertad sin cargos horas más tarde. Nueve meses después, vuelve a ser detenido tras una redada en un bar cercano al Bernabeu, por delito contra la salud pública y posesión de arma blanca. El juez lo condena a cuatro años en el correccional de Malaquita, Almería.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Los educadores sociales del centro pronto advierten los importantes retrasos de Larry, quien ya ha cumplido catorce años y sigue leyendo con dificultad y fallando las operaciones de cálculo más elementales. Sin embargo, en breve tiempo consigue superar el nivel de sus compañeros, y los profesores se convencen de encontrarse ante una inteligencia especial, embrutecida por un duro contexto vital pero con grandes posibilidades de deslumbrar más que ninguna otra de Malaquita. Juan Felipe Bayo, el jefe de estudios, asume personalmente su educación. Larry ya demuestra un especial interés en las redes y la computación, y Bayo destina todos sus fondos a la construcción de una sala de ordenadores que pone a disposición de Larry las 24 horas del día, una infraestructura que Larry aprovecha para imprimir grandes cantidades de material pornográfico que luego intercambia por tabaco, Tranquimazín o cocaína.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Este mercadeo será la punta del Iceberg de lo que constituirá el breve emporio de pornografía de Larry Brin. En pocas semanas consigue convencer a Juan Felipe Bayo de la necesidad de comprar una pequeña cámara digital Hewelt Packard “para realizar talleres”. En dichos talleres, graba y toma fotos de otros menores del correccional mientras mantienen relaciones sexuales, coaccionados bajo amenazas o a cambio de droga. Más tarde, Larry utiliza sus contactos para vender el material en Internet. Comienzan a entrar grandes sumas. </span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El 22 de febrero de 1992, Larry conoce a Reinaldo Piñeras en el chat<span> </span>de Todo Mamaditas, una de las web que utiliza como punto de venta. A través del intercambio pedófilico, se va asentando una pequeña amistad que les lleva a confiarse algunos datos personales, hasta que un día Larry le confiesa su situación con la justicia española. Para su sorpresa, Piñeras reacciona positivamente. Le ofrece su ayuda. Lo que Larry no puede imaginar es la clase de persona que acaba de tenderle la mano.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Durante los meses siguientes, Reinaldo Piñeras inicia el adiestramiento de su aprendiz en el arte del hacking de guante blanco, lo que le obliga a Larry a abandonar el negocio de la pornografía. Así consigue ganarse un pequeño reconocimiento por parte de la pequeña comunidad de ciber-nerds de Palo Alto, California, a la que pertenece Reinaldo. Entre ambos surge una gran amistad.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Mientras tanto, la situación en Malaquita se ha vuelto insostenible. Tras el desmoronamiento del negocio de la pornografía, son muchos los que quieren cobrarse una deuda con Larry. El 2 de marzo de 1994, es trasladado al Hospital provincial de Santa María de Magdalena tras una brutal paliza, donde permanece dos semanas ingresado con un diagnóstico de traumatismo craneal y fractura de un dedo y un brazo. Una vez más, Juan Felipe Bayo intercede por él, y consigue que un comisario de Madrid le ofrezca un trato a cambio de la conmutación de la condena. Larry lo acepta.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">La policía le facilita un piso y un trabajo como dependiente en la mercería “Mis tijeritas” (metro Tetuán, Madrid). En poco tiempo ha restablecido los contactos con Gonzalo Racionero, alias Isra, uno de los viejos miembros de la desparecida “Orgullo”, quien lo presenta a sus amigos como un mártir de la vieja causa. Así se infiltra en la rutina de los círculos skin-head de Madrid, de la mano de su viejo amigo. Gracias a una cámara oculta, graba pequeñas actividades delictivas como hurtos en tiendas regentadas con inmigrantes, vejaciones, amenazas y peleas sin importancia, pero sobre todo, recoge numerosos testimonios de actos de violencia extrema. Durante más de cinco años de infiltración, proporciona material a la policía para detener a más de quince miembros de bandas skin-head.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Simultáneamente, en la época de 1994 a 2000, Larry participa algunas de las operaciones de hacking más audaces del momento. Entre otras muchas, instala junto con Jonathan James, una “backdoor” dentro del servidor la Agencia Americana de Reducción de la Amenaza; roba software a la NASA por valor de 1.7 millones de dólares, que luego revende para sufragar la guerrilla chechena; diseña –junto a Reinaldo Piñeras- la <em>Netwar</em><em>, </em>estrategia del EZLN que durante varios años pone al gobierno de Zedillo en jaque ante la comunidad internacional. Los ataques se efectúan desde la mercería.</span></p>
<p align="left">&nbsp;</p>
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El 11 de octubre 2000, tras la salida de una discoteca del centro, Larry se ve obligado a sujetar a un menor de origen magrebí mientras G.Racionero lo apuñala hasta matarlo. Tras el juicio, es condecorado con la Medalla al Mérito Civil -otorgada por el Ministro de Interior - y entra en el programa de protección de testigos. Ocho años más tarde, Larry Brin sigue siendo considerado el objetivo número 1 de numerosas bandas skin-head y ultraderechistas de Madrid. Su foto suele ser distribuida por locales frecuentados por estos grupos. Hay páginas web dedicadas exclusivamente a su busca y captura. </span></p>
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		<title>Reinaldo Piñeras</title>
		<link>http://elespigado.wordpress.com/2008/05/10/reinaldo-pineras/</link>
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		<pubDate>Sat, 10 May 2008 08:43:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Blodblurps]]></category>

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		<description><![CDATA[(Nueva York, 1980). Hijo del disidente Reinaldo Arenas y del poeta cubano Virgilio Piñeras, se cree que Arenas iba embarazado de ocho meses cuando abandonó Cuba para exiliarse en los Estados Unidos, el 20 de abril de 1980. Su otro padre, Virgilio Piñeras, moriría el 18 de octubre de 1979. 

Asfixiado por las dificultades existenciales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><strong></strong><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">(Nueva York, 1980). Hijo del disidente Reinaldo Arenas y del poeta cubano Virgilio Piñeras, se cree que Arenas iba embarazado de ocho meses cuando abandonó Cuba para exiliarse en los Estados Unidos, el 20 de abril de 1980. Su otro padre, Virgilio Piñeras, moriría el 18 de octubre de 1979. </span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Asfixiado por las dificultades existenciales del exilio, el disidente Arenas se vio forzado a abandonar a su primogénito en las puerta de la sede central del Opus dei, en la 243 de Lexigton Avenue, Manhattan, desde donde fue rápidamente trasladado a un residencia de los servicios sociales del gueto de East Flatbush. </span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El niño Reinaldo tuvo muchos problemas para ser adoptado por una familia, pues en sus primeras semanas en la residencia se había infectado de una cepa de la polio que paralizó sus extremidades inferiores y le postró en una silla de ruedas de por vida (las autoridades de EEUU siguen negando cualquier brote de polio en su territorio). A la edad de cuatro años es finalmente acogido por Jerry y Linda Ramírez, dos abogados laboristas de origen hispano residentes en Palo Alto, California. Allí vivirá sus años más felices, mientras sus progenitores se vuelcan en proporcionarle una educación basada en los más altos valores civicos y culturales.</span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Reinaldo poco a poco va convirtiéndose en un joven activista que opera en Internet con diversos nicks para luchar contra el corporativismo, las prácticas de monopolio, la censura estatal de contenidos, el canon de derechos, la manipulación de la información, y otras causas de inspiración revolucionaria. Por estas fechas comienza su amistad de Larry Brin, a quien conoce en una manifestación virtual en el chat de la página web de la secretaría del Tesoro (<a href="http://www.ustreas.gov/">http://www.ustreas.gov/</a>). Pronto se harán compañeros inseparables.</span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En 1993 diagnostican un cáncer de pancreas a Jerry Ramírez, y Linda decide dejar el trabajo para asistir a su marido. La familia tiene que vender la casa y los coches y mudarse a un piso en los suburbios, lo que dificultará enormemente la actividad revolucionaria de Reinaldo, quien se ve forzado a abandonar el domicilio familiar, aprovechando una beca Rockefeller de intercambio para jóvenes talentos con San Cristobal de las Casas, en Chiapas, México. Siete meses después, el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) toma las cabeceras municipales del estado. Cuando Virgilio se une a los insurgentes acaba de cumplir los trece años de edad.<span> </span></span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">A partir de entonces, las roderas de la silla de Virgilio se pierden en las rutas secretas hacia los campamentos de la selva lacandona, donde participa activamente en el desarrollo de estrategias mediáticas para la cúpula zapatista. Extraoficialmente se reconoce su impronta en muchos de los artículos del sub-comandante Marcos, y también se le considera el principal responsable de la <em>Netwar</em><em> </em>social, un plan de acción que convirtió los micrófonos, las cámaras, los computadores y los teléfonos vía satélite en poderosas armas para ganar el apoyo de los sectores progresistas de occidente (solo más adelante se aclaró el importante papel que jugó Larry Brin en el diseño de la campaña). En estos años Virgilio tiene la oportunidad de codearse con las personalidades más selectas de la élite intelectual, quienes a su vez se admiran del valor y la juventud del insurgente lisiado. Así conoce a Danielle Miterrand, Eduardo Galeano, Daniel Viglietti, Alain Touraine, Yvon Le Bot, Carlos Monsiváis, Adolfo Gilly, Octavio Rodríguez Araujo, Gisêle Halimi, Tessa Brisac, James Petras, Douglas Bravo o Luis Villoro, entre muchos otros. </span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Pero quien sin duda ejerce la influencia más determinante en la vida de Virgilio será el poeta y novelista Manolo Pérez Montalván. Tras su entrevista con el sub-comandante Marcos, en enero de 1999, Manolo consigue sacar a Reinaldo de Chiapas camuflado en el compartimento de carga de una avioneta Cessna con destino a La Habana.  Pocos días después, ambos parten desde la capital caribeña a Madrid en vuelo regular. </span></p>
<p align="left">
<p style="text-align:justify;line-height:150%;margin:0 0 0.0001pt;"><span style="font-size:13pt;line-height:150%;font-family:Arial;">No le faltan oportunidades a Reinaldo para integrarse en los círculos más influyentes, una vez instalado en España. Finalmente acepta un puesto como crítico en <em>Babelia, </em>el suplemento literario del diario El País, donde desarrolla su conocida labor periodística durante casi ocho años, hasta su dimisión en abril de 2008. Reinaldo, al parecer, burló la supervisión habitual para publicar una crítica del libro <em>España, </em>de Manuel Vilas, en la que identificaba la novela como una de las cumbres de la narrativa hispanoamericana de los últimos años. El artículo apareció el 5 de abril de 2008, y supuso su dimisión fulmintante. Una semana después, un incendio provocado en el 40 de la calle Miguel Yuste, arrasa las oficinas del diario. Según Francisca Fabiola Urzúa Pérez, asistencia contratada para realizar labores de limpieza, Reinaldo le había pagado su finiquito y regalado todas sus pertenencias la noche anterior al incendio. Cuando lo vio salir por la puerta solo portaba sus efectos personales y un ordenador portátil. Era la séptima vez que Reinaldo Piñeras cambiaba de vida para siempre. </span></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elespigado.wordpress.com/126/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elespigado.wordpress.com/126/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elespigado.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elespigado.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elespigado.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elespigado.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elespigado.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elespigado.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elespigado.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elespigado.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elespigado.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elespigado.wordpress.com/126/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elespigado.wordpress.com&blog=1354509&post=126&subd=elespigado&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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		<title>Agustín Fernández Mallo &#38; Nocilla Experience (2.1)</title>
		<link>http://elespigado.wordpress.com/2008/03/14/agustin-fernandez-mallo-nocilla-experience-21/</link>
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		<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 08:48:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Afterpost]]></category>

		<category><![CDATA[agustín fernández mallo]]></category>

		<category><![CDATA[écfrasis]]></category>

		<category><![CDATA[Körperwelten]]></category>

		<category><![CDATA[nocilla dream]]></category>

		<category><![CDATA[Nocilla Experience]]></category>

		<category><![CDATA[postpoética]]></category>

		<category><![CDATA[Wolf Vostell]]></category>

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		<description><![CDATA[

Nocilla Experience es la última novela de Agustín Fernández Mallo, que hoy vive su consagración como uno de los creadores más interesantes del panorama nacional. Junto con Nocilla Dream, publicada en 2006, y Nocilla Lab, de próxima aparición, conforma el llamado Proyecto Nocilla, en el que el autor ha intentado llevar al terreno de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-129" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg?w=213&h=118" alt="" width="213" height="118" /></a><em><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;"><img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/wireless-red.jpg?w=150&h=150" border="0" alt="" width="150" height="150" align="right" /></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><em></em></p>
<p><em><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Nocilla Experience </span></em><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">es la última novela de Agustín Fernández Mallo, que hoy vive su consagración <img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/wireless-red.jpg?w=1&h=1" border="0" alt="" width="1" height="1" align="right" />como uno de los creadores más interesantes del panorama nacional. Junto con <em>Nocilla Dream, </em>publicada en 2006, y <em>Nocilla Lab, </em>de próxima aparición, conforma el llamado Proyecto Nocilla, en el que el autor ha intentado llevar al terreno de la narrativa su estética postpoética, que dejó explicada en un artículo llamado <em>Hacia un nuevo paradigma: poesía postpoética.</em></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Comprendemos como la estética de lo artificial afecta a <em>Nocilla Experience </em>igual que a <em>Nocilla Dream, </em>quizás solventando una carencia que Agustín Fernández Mallo nos desvela en dicho artículo: “existe un pulso emergente (…) a considerar la ciencia como la nueva y legítima poética del siglo que ahora comienza. (…) Una mayoría de la poesía publicada –al menos en castellano- parece no haberse enterado del cambio operado no sólo por el resto de las artes antes descrito sino por el conjunto de lo que damos en llamar sociedades técnico-desarrolladas.”<em> </em>Del texto se infiere que la literatura permanece aislada de la demás artes, ensimismada en su propia autonomía. Se hace así honor a un espíritu del pasado, cuando se podía distinguir entre artes espaciales y artes temporales, como hizo Lessing, antes de la aparición de los productos mixtos e interdisciplinares. Pero hoy con el cine, el arte digital o las artes escénicas, se han superado las limitaciones de las clasificaciones tradicionales, y artistas como F. Mallo se inclinan sensiblemente por el contagio y la hibridación. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Desde un punto de vista convencional, <em>Nocilla Experience </em>se relaciona con el arte a través de la écfrasis, igual que tantas novelas. Como hace veintiocho siglos Homero nos describiera el escudo de <img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/cuerpo-humano.jpg?w=123&h=310" border="0" alt="" width="123" height="310" align="right" />Aquiles, Fernández Mallo inventa arte a través de la palabra, así como introduce écfrasis de objetos reales gracias al apropiacionismo de textos críticos. Habitualmente por écfrasis se ha entendido la representación textual de pinturas, esculturas o dibujos, a través de la descripción y/o el relato explicativo que permanece periférico, exterior a la imagen comentada, seleccionando lo que el cuadro excluye, como nos dice Riffaterre. Pero ¿qué sucede cuando la obra se vuelve artística sólo cuando la acompaña un discurso legitimador? Tal es el caso de la exposición Körperwelten que se nos relata en <em>Nocilla Experience </em>(25): “en la exposición se exhibieron 200 partes corporales y figuras de tamaño natural. No eran exactamente esculturas ni cuerpos moldeados convencionales. Se trataba de cadáveres humanos de verdad, o partes de cuerpos reales”. Lo cierto es que la Körperwelten se vio inmersa en una intensa polémica pues mucha gente se negaba a reconocer arte en cuerpos humanos <em>plastinados.</em> Entonces la relación de dependencia de la obra con sus mecanismos de legitimación (entre ellos, el discurso) se volvió total. Sin ellos, la obra no se consideraría arte, y por tanto, los necesitaba para <em>ser.</em> Por eso, cuando la novela de Fernández Mallo reproduce estas écfrasis legitimadoras, establece una relación necesaria con la Körperwelten, pues la Körperwelten, sin los mecanismos legitimadores, no está <em>completa </em>como obra de arte. <em>Nocilla Experience</em> pasa a formar parte de la obra plástica, definiendo un espacio de hibridación entre arte y literatura que rebasa los límites tradicionales de la écfrasis. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Un segundo aspecto de hibridación tiene que ver con la disolución de la diferencia entre artes escénicas y artes plásticas, gracias al arte <em>performativo.</em> Se contradice de nuevo el binomio de Lessing (artes espaciales y artes temporales), pues ahora también se considera arte algo como lo que Fernández Mallo nos describe en el capítulo 56: “Wolf Vostell organizó un <em>happening</em> que mostraba la alegoría de un peculiar funeral donde el muerto era la televisión. Durante el sepelio, Vostell envolvió el aparato de televisión en un alambre de espino y lo enterró “vivo” mientras continuaba emitiendo su programación”. Si las artes plásticas poseían la virtud de la permanencia, el arte performativo muere en el directo. Como la acción se hace y se deshace a tiempo real, la obra necesita una disciplina artística para transvasarse: un soporte que puede ser fotografía, video, texto, o cualquier combinación mixta que componga una secuencia que atrape la acción. Como el <em>happening </em>debe tener un resultado vivencial, <em>Nocilla Experience</em>, siendo un libro, no puede reproducirlo como <em>happening, </em>pero sí generar una hibridación con la acción del pasado, convirtiendo la obra artística a soporte literario.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;"><img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/cecilia_vignolo.jpg?w=1&h=1" border="0" alt="" width="1" height="1" /><img style="width:371px;height:112px;" src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/cecilia_vignolo.jpg?w=399&h=139" border="0" alt="" width="399" height="139" align="absmiddle" /></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En la disolución generalizada de las fronteras artísticas de nuestro tiempo, muchas veces nos preguntamos si Fernández Mallo nos habla de arte o simplemente de unas experiencias vitales que toman su apariencia. Una experiencia humana se convierte en literatura cuando es transvasada al interior de una novela, y gracias a ese foco los hechos ordinarios adquieren una mayor significación. Igualmente, las personas de <em>Nocilla Experience</em> realizan acciones y adoptan modos de vida cuya capacidad y forma expresiva es simétrica a la <em>acción artística</em>; como J, que todas las noches pinta lunares sobre los chicles que encuentra en las aceras, o Oskanyan, quien construyó un edificio de 8 plantas por el que deambulan 900 cabezas de ganado porcino. Así se convierte <em>Nocilla Experience </em>en una obra esperanzadora, que habla de la excepcionalidad de la experiencia humana y de quienes, a través de su inquietud por descubrir y expresarse, consiguen salvarse del rodillo igualador de la sociedad contemporánea.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Borges justificó el gusto posmodernista por la metaficción, afirmando que la vida de un escritor podía ser tan apasionante como la de un aventurero. Fernández Mallo lo ampliará a un tipo de agente creativo que logra autorrealizarse en el más profundo anonimato, quizás reflejando algo de sí mismo y de aquellos años que se omiten en la nota biográfica de Alfaguara. En la excepcionalidad de sus <em>modus vivendi, </em>la diversidad de personajes del Proyecto Nocilla contribuye a fundar una visión de la actualidad como paisaje de gran diversidad cultural y humana, donde la superación definitiva de la idea kantiana de genio ha conducido a la democratización definitiva de la creación artística. Algo parecido quiso expresar Tomás Fernando Flores, director de <em>Siglo XXI </em>(Radio 3), cuando dijo: antes hablábamos de los artistas de una generación; ahora hablamos de toda una generación de artistas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Para relatar la nueva experiencia vital, Fernández Mallo se ha valido de otra comparación: “antes creábamos desde el conocimiento, ahora desde la información”. A la luz de este planteamiento los personajes de <em>Nocilla Experience </em>nos parecen ficcionalizados desde el relato mediático y no desde la literatura, que tiende a desarrollar al personaje hasta conducirlo a un conflicto y su resolución (clímax). F.Mallo, en cambio, compone episodios fragmentarios e inconexos, al modo de los mini-reportajes de la televisión, tratando las historias hasta comprimirlas en piezas de consumo rápido. Por eso el libro parece tener la consistencia de un periódico o un <em>zapping</em>, y no de una novela. Se abren vetas de contenidos que se desarrollan en poco margen hasta pasar al contenido siguiente; como en una navegación de Internet, o en la exploración rápida de un dial FM, recibimos un mosaico de noticias humanas, culturales, artísticas, científicas, etc, cuyo sentido (casi) nunca llega a completarse. El autor renuncia a la atemporalidad de la literatura marmórea y se contagia de la caducidad de la INFO y de la estética del Coolhunter; de ahí que su novela, en cualquier momento, pueda devaluarse. A cambio, ha conseguido transmitirnos algo que muy pocos escritores son capaces de atrapar hoy en día: la actualidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-family:Arial;color:maroon;">* Este artículo pertenece a Afterpost. En caso de cita, por favor, especifique la URL de Afterpost: http://afterpost.wordpress.com/</span><span style="line-height:150%;font-family:Arial;color:maroon;"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
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		<title>Agustín Fernández Mallo &#38; Nocilla Experience (1.0)</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Mar 2008 20:12:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
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En la década de los 70, un profesor de la universidad de Tel-Aviv llamado Itamar Even Zohar dijo cosas como que la literatura conforma un sistema de elementos relacionados, donde hay un estrato central (centro) y otro periférico (la periferia), y que los elementos de la periferia pueden desplazarse hacia el centro o viceversa. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-129" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg?w=213&h=118" alt="" width="213" height="118" /></a></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> <img style="width:69px;height:576px;" src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/cables.jpg?w=69&h=504" border="0" alt="" width="69" height="504" align="right" /></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En la década de los 70, un profesor de la universidad de Tel-Aviv llamado Itamar Even Zohar dijo cosas como que la literatura conforma un sistema de elementos relacionados, donde hay un estrato central (centro) y otro periférico (la periferia), y que los elementos de la periferia pueden desplazarse hacia el centro o viceversa. Fue la suya una formulación afortunada para explicar un fenómeno que ha ocupado a sesudos filósofos de la literatura durante la última mitad del siglo XX, casi todos ellos gente de clima frío, tipos con serios bigotes. Más de uno hubiera cambiado una botella de buen vodka por echarle el guante a un caso tan paradigmático como el resultante del proyecto Nocilla. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Sería largo explicar como <em>Nocilla Dream, </em>una novela varias veces rechazada antes de llegar a la editorial Candaya, fue abriéndose camino hasta convencer por sí misma a sectores conservadores de la crítica y el público. Por primera vez en mucho tiempo, una novela desafiaba con éxito el canon del panorama editorial, desencadenando un efecto mediático que ha servido para arrojar luz sobre una escena habitada por numerosos escritores periféricos. Otro hito ha tenido lugar el pasado 5 de marzo, cuando <em>Nocilla Experience, </em>segundo volumen del Proyecto Nocilla, salió a la venta propulsado por una intensa campaña de Marketing apoyada desde medios asociados a Alfaguara, a la que se han sumado numerosos artículos, noticias y entrevistas que otros medios están publicando en estos días. Culmina así un fascinante viaje de la periferia al centro, desde los discretos foros de la cultura independiente a las grandes marquesinas de los <em>mass media</em>. A sus primeros defensores les resultará difícil reprimir una dulce sensación de revancha. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">A <em>Nocilla Experience </em>le espera un algodonado aterrizaje. Muchas de sus batallas ya las ganó <em>Nocilla Dream, </em>que logró el reconocimiento a la audaz propuesta estética de todo el proyecto. Ambas novelas, junto con <em>Nocilla Lab, </em>han sido concebidas como una obra unitaria a pesar de su publicación escalonada, y de ahí que se defiendan mutuamente. Por eso recurrir a la hemeroteca para entender la última secuela no es una mala idea; la más completa imaginable sobre <em>Nocilla Dream </em>la colgó la Ed.Candaya en su <a href="http://www.candaya.com/nocilladream.htm">página Web</a>. Pero aún así <em>Nocilla Experience</em> funciona de forma independiente y algunas de las diferencias con su predecesora son bastante relevantes. Mientras la primera se estructuraba a partir de un centro o imagen (el desierto de Nevada), la segunda halla su <em>leit motiv</em> en un lema que encabeza la contraportada: “el mundo se rige por el azar de un parchís, no por las mecánicas leyes del ajedrez”. La frase bien sirve como paráfrasis de la célebre respuesta de Stephen Hawking a la sentencia de Einstein “Dios no juega a los dados con el universo”. El Dr Hawking repuso &#8220;Dios no solo juega los dados con el universo, sino que a veces los arroja donde no podemos verlos&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El popular diálogo entre genios ilustra bien el cambio de mentalidad que propició la inauguración de lo<img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/jpg.jpg?w=130&h=338" border="0" alt="" width="130" height="338" align="right" /> que Fernández Mallo, en su seminal artículo <em>Hacia un nuevo paradigma: poesía postpoética, </em>ha titulado ciencia posmoderna. Ahí sentenció: “el científico ha asumido que el modelo determinista, la <em>verdad </em>exterior al hombre que la ciencia debía encontrar, por utópica, es falsa: otro gran relato”. De una nueva cosmovisión científica, prosigue F.Mallo, es posible extraer una nueva estética literaria: la postpoética, cuya plasmación en el terreno de la narrativa se ha intentado materializar con el Proyecto Nocilla. De ahí que F.Mallo haya prescindido del desarrollo narrativo típico de la novela canónica, creando una red discontinua de textos en clara oposición a las versiones discursivas de los grandes metarrelatos, (entre los que también se cuenta la ciencia clásica ). Frente a los que tratan de construir una historia, la fragmentación nocilla deconstruye la mera posibilidad de Historia, y nos arroja una sucesión de informaciones inconexas que se interrumpen y generan significado a través de la interferencia. Sin acumulación ni desarrollo, el relato no conoce la tensión dramática, ni clímax, como tampoco conoce un centro. Juan Francisco Ferré ya dejó dicho de <em>Nocilla Dream</em>: “No se dejen engañar, en consecuencia, por el orden numérico del libro. Empiecen a leer por cualquier parte (&#8230;) Las combinaciones son inagotables”. Lamentablemente, el final de <em>Nocilla Experience </em>desmiente un poco este audaz planteamiento. Hay menos personajes y varias historias acaban cerrándose, dotando al libro de una dirección de lectura que sin duda aliviará al “lector hembra”, pero que resta radicalidad a la propuesta. Es como si <em>Nocilla Experience, </em>en su final, se conformara con ser un libro, un artefacto con principio y final, mientras que <em>Nocilla Dream </em>en ningún momento cejaba en su intento de sobrepasar los límites del formato. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">La postpoética de Fernández Mallo también ha de entenderse como una voluntad de volver permeable la literatura a la influencia del desarrollo tecnológico, tal y como ha ocurrido con el resto de las artes. Para solventar esa carencia se han incluido en <em>Nocilla experience </em>numerosos contenidos que sobrepasan sobradamente el habitual espectro humanístico al que suele restringirse la literatura. Si por cultura hasta hace poco se ha entendido solo aquello que se enseñaba en las facultades de letras, para esta nueva novela el concepto de cultura se amplia hasta abarcar todo aquello que llamamos segunda evolución. No existe limitación ni jerarquización alguna, sino una diversidad que cancela los viejos compartimentos estancos en que constreñíamos el conocimiento, y por contraste pone en evidencia el ensimismamiento en que se halla sumida la <em>otra</em> literatura posmoderna. De tener que resaltar una de las muchas referencias que incluye F.Mallo, yo pondría el acento en la relación especial que el autor mantiene con lo inorgánico. Pocas (o nulas) veces la narrativa se ha ocupado de trabajar con la materia, necesitada como está de voces, acciones humanas, personajes. El arte plástico, en cambio, reflexiona necesariamente sobre lo inerte en cuanto pierde toda la figuración, e incluso la poesía, mientras no defina una acción sino el status de algo inanimado, aprehende algo anti-humano. No han sido literatos, sino científicos, quienes escribieron los grandes relatos de este orden; los geólogos, los historiadores del universo, los físicos; generaciones de discursos que F.Mallo transplanta al interior de la novela, ganando para la literatura materia casi inédita.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El procedimiento utilizado por Fernández Mallo ya fue explorado por las vanguardias estéticas de <img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/duchamp.jpg?w=120&h=316" border="0" alt="" width="120" height="316" align="right" />principios del siglo XX, y concretamente por Marcel Duchamp y sus <em>ready mades </em>u objetos encontrados. Igual que Duchamp hundió sus manos en la basura hasta colocar un urinario en un museo, F.Mallo bucea en el magma textual, <em>cutting and pasting</em>, hasta crear literatura mediante la reubicación de un material inicialmente no artístico en un contexto de recepción artística como es la novela. El mismo autor se ha declarado “apropiacionista”, utilizando el término que con que la crítica posmodernista designa una práctica, cuyo objetivo principal, según Juan Martín Prada, “es la crítica de los modos de institucionalización y recepción de la obra artística, así como de los procesos de neutralización de su valor crítico social”. Además, a pesar de que la obra periférica triunfa en su reivindicación estética y se desplaza hacia el centro, el apropiacionismo no pierde su dimensión reivindicativa, pues en su naturaleza está la contradicción de criticar el sistema desde dentro del sistema. Un dato curioso: Fernández Mallo incurrió también en un apropiacionismo involuntario, que el mismo se encarga de desvelar al final de su novela, cuando reconoce las similitudes entre uno de sus personajes, que cuelga fórmulas matemáticas en una cuerda de la ropa, y otro personaje, este de la novela<em> 2666,</em> de Roberto Bolaño, que hace algo semejante. Una cita esclarecedora de <em>2666</em> es la que sigue: “¿De qué trata el experimento?, dijo Rosa. ¿Qué experimento?, dijo Amalfitano. El del libro colgado, dijo Rosa. No es ningún experimento, en el sentido literal de la palabra, dijo Amalfitano. ¿Por qué está allí?, dijo Rosa. Se me ocurrió de repente, dijo Amalfitano, la idea es de Duchamp, dejar un libro de geometría colgado a la intemperie para ver si aprende cuatro cosas de la vida real. Lo vas a destrozar, dijo Rosa. Yo no, dijo Amalfitano, la naturaleza”. Por tanto, Duchamp realizó uno de sus <em>ready mades</em> con un libro de geometría; Amalfitano realizó un apropiacionismo de la obra de Duchamp; y F.Mallo a su vez se apropia involuntariamente del texto de Roberto Bolaño. Definitivamente, los dados ruedan que da gusto.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Mediante el entrecruzamiento de lo postpoético y los procedimientos de vanguardia, <em>Nocilla Experience</em> evoca la poderosa imagen estética de un nuevo mundo que Vicente Luis Mora ya teorizó como <em>Pangea.</em> Con<em> </em>Agustín Fernández Mallo hemos superado definitivamente el <em>locus amoenus</em>: su sensibilidad poética no busca la naturaleza, ni tampoco al hombre en su esencia, en tanto que una y otro hoy se hallan recubiertos de una corteza artificial que modifica completamente la percepción del entorno. Y según la ficción: “Fue precisamente el viejo Arkadi quien, en una de esas excursiones, mientras el resto encendía el fuego para asar patatas y panceta, se tumbó a dormir en un lugar un poco apartado, sobre unos matorrales de una especie catalogada como protegida, y cuando despertó notó algo duro bajo su cabeza. Apartó las ramas con torpeza y encontró la carátula de un disco. Era el <em>Sargent Pepper´s Lonely Hearts Club Band </em>en no muy buen estado.” (<em>NE,</em>75). Hasta el propio binomio natural-artificial trata de ser difuminado por un percebeiro que experimenta con discos duros y percebes para dar con la <em>informatina</em>: “pura química de información con ADN propio”. <em>(NE, </em>73). </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">A través de <em>Nocilla Experience</em> conoceremos nuevos centros de significación poética –como antaño fueron el mar o los astros celestes- basados en el actual orden artificial. Si se ha hablado de la complejidad de la escala humana (el paisaje a nosotros nos parece más esquemático a escala atómica y astronómica, pero cobra extraordinaria complejidad a nuestra escala) el paisaje recurrente en el Proyecto Nocilla<em> </em>será el paisaje euclidiano y simplificado, un modelo teórico donde toman forma unos pocos elementos igual que las mallas del entorno 3D tipo <em>Second Life</em>. En la soledad del espacio vacío surgen formas totémicas como la Pirámide del Parchís, teorizaciones arquitectónicas como la Torre para Suicidas, edificios cuadrados habitados por cerdos, que recuerdan a la forma en que Dalí plasmaba en el espacio sus ensoñaciones. Se establecen así lugares aislados aparentemente, en realidad unidos por La Red. Y no hay mayor imagen en el Proyecto Nocilla: La individualidad de un nodo en el espacio vacío, unido a otros nodos a través de una red que toma mil formas y apariencias (un hormiguero, un oleoducto, una autopista francesa). Quizás solo ahora hemos comenzado a comprender -aunque artistas como Fernández Mallo y Vicente Luis Mora llevan tiempo trabajando en ello- hasta qué punto la nueva poética nos servirá para interiorizar sensiblemente el orden artificial en el que de hecho vivimos, relacionándonos estéticamente y creando una experiencia sensible con lo artificial, igual que antaño los poetas, a través del <em>locus amoenus, </em>nos relacionaron con la naturaleza. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;"> <img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/dali.jpg?w=639&h=65" border="0" alt="" width="639" height="65" align="middle" /></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">(Continuará)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="font-family:Arial;color:maroon;">* Este artículo pertenece a Afterpost. En caso de cita, por favor, especifique la URL de Afterpost: http://afterpost.wordpress.com/</span><span style="line-height:150%;font-family:Arial;color:maroon;"></span></p>
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		<title>La cinta de Moebius (y fin)</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Mar 2008 11:08:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El día después del mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[El día después del fin del mundo, como cada día después del mundo, Moebius Lazarus se dispuso a tomar parte en el singular problema de matemáticas que cada día después del fin del mundo tenía lugar en el paseo asfaltado de unos jardines cercanos a su casa. A un lado del mundo, una pequeña rotonda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">El día después del fin del mundo, como cada día después del mundo, Moebius Lazarus se dispuso a tomar parte en el singular problema de matemáticas que cada día después del fin del mundo tenía lugar en el paseo asfaltado de unos jardines cercanos a su casa. A un lado del mundo, una pequeña rotonda señalaba el fin de la carretera peatonal de 400 m de longitud que cada día del fin del mundo era recorrida por tranquilos paseantes, chicos en patines, niños aprendiendo a montar en bicicleta, gatos atados, perros sin atar, miembros veteranos de la asociación municipal de montañismo, buscadores de wi-fi, viejas ricas, fisioterapeutas de viejas ricas, viejas sin fisioterapeuta, gordas con chubasqueros atados a la cintura, moteros, ratas. Al otro lado del fin, una segunda rotonda señalaba el otro mundo de la pequeña carretera peatonal de 400 mundos que cada mundo del fin del día recorrían las ratas, los moteros, las cinturas con gordas atadas a los chubasqueros, los fisioterapeutas sin vieja, las fisioterapeutas de viejas ricas, las ricas viejas, el buscador de wi-fi, las montañas municipales de la asociación de veteranos miembros, atados sin perro, atados con gato, bicicletas aprendiendo a montar niños, patines en chicos, paseantes tranquilos.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En algún punto intermedio entre ambos extremos, Moebius Lazarus, como cada día después del fin del mundo, se dispuso a tomar parte en el singular problema de matemáticas que tenía lugar en la cabeza de Moebius Moebius en el segmento Lazarus. Mediando entre ambos extremos del nudo asfáltico y lineal de cuatro cien tos me tros – en cuyos límites- rematados por las pequeñas rotondas – había de calibrar Moebius adecuadamente las fuerzas centrípetas y centrífugas – implicadas en la rotación gravitatoria – en cuyos límites, Moebius –adecuadamente- habría de calibrar adecuadamente las fuerzas cen-cen-tri-tri-pe-fu-gas-tas e inrotadas en la gravitación rotatoria, mediaba entre ambos extremos de nudo asgáfatico y trineal de cuartocientos mertos cuios límes, albertados por peeñas roondas, inbitavan a Cornelius a taliban las fuerzas certtas y centgas impladas en la redacción grativadorga.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En algún punto intermedio entre ambos extremos, Moebius Lazarus resolvió el problema de matemáticas que siempre surgía, como cada día después del mundo, al recorrer a diferentes velocidades la traza de alquitrán delimitada por cuarteadas líneas de pintura blanca, antaño reflectante, que advertían del fin de la tierra firme y el comienzo del infinito vacío espacial donde aquel peculiar cuerpo celeste flotaba, o se trasladaba (quién podría advertirlo, en los próximos cien años), atravesando la infinita esfera, el espacio cósmico, el abisal firmamento, y en medio del firmamento, suspendido en el cosmos espacial, abovedado por el celestial infinito, la vieja pista de asfalto de los jardines cercanos a la casa de Moebius Lazarus, las cuarteadas placas de asfalto delimitadas por la pintura blanca, que servían para reconducir a buen término los razonamientos matemáticos, una vez recalibradas las fuerzas centrífugas y centrípetas, que surgían del cruzamiento en diferentes puntos y a diferentes velocidades de los diversos paseantes que, como cada día después del fin del mundo, se reunían en la cabeza de Moebius Moebius.</span></p>
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		<title>El síndrome del fin del mundo</title>
		<link>http://elespigado.wordpress.com/2008/02/12/el-sindrome-del-fin-del-mundo/</link>
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		<pubDate>Tue, 12 Feb 2008 09:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[El día después del mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[No siempre fue un hombre malo el Dr T, no en sus primeros años como director de la Residencia Psiquiátrica de San Blas. Me lo contó la Blasa, que así la llamábamos de tantos años que llevaba aquí, muchos más que el propio Dr T. Esa a la que luego se llevaron por arrancar la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">No siempre fue un hombre malo el Dr T, no en sus primeros años como director de la Residencia Psiquiátrica de San Blas. Me lo contó la Blasa, que así la llamábamos de tantos años que llevaba aquí, muchos más que el propio Dr T. Esa a la que luego se llevaron por arrancar la silicona de las ventanas para comérsela. Según Blasa, el Dr T ha dejado de creer en la humanidad, y hasta yo, que estoy loco, puedo entenderlo. Porque aquí la Locura no descansa, ni se coge fines de semana para ir a esquiar con los niños. Otros piensan que el Dr T es muy humano, porque no nos da tantas drogas sedantes como en otros lugares, ni nos aísla entre nosotros. ¡Cuánta humanidad, Dr T! Eso dicen los familiares, que pagan un alto precio para confiar a sus hijos, madres y hermanos a los cuidados del Dr T. A ellos hay que entenderlos, nos dice el Dr T, no se les puede pedir que sean testigos diarios de la depravación de sus seres más queridos. Al dejarnos aquí, nos advierte, nuestras madres, esposas e hijos han cumplido con un deber cristiano, incluso en sacrificio de su natural instinto de amarnos. No se debe permitir que se junte la paja con el heno, nos recuerda. Por eso solo una persona debe importarnos, ya que nadie nos espera. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Cuando digo que aquí la locura no descansa pienso en la semana pasada, cuando las enfermeras sacaron algunos juegos de mesa y nos dispusieron por grupos para tener algo que hacer mientras el Dr T iba llamando a consulta. Así estaríamos más tranquilos, nos dijeron, y la cosa funcionó hasta que el Dr T llamó al primer paciente, digamos, un jugador de ajedrez, y claro, luego había que buscar a otro buen jugador de ajedrez en las otras mesas para sustituirle, y al final encontramos a uno pero estaba jugando al Estratego, y claro, tuvimos que ponernos a buscar a alguien que supiera jugar al Estratego, pero claro, el del Estratego recién incorporado participaba en una partida de parchís, así que hubo que buscar a un jugador de parchís y todavía peor, a alguien que quisiera afrontar la difícil situación por la que atravesaba el cubilete azul. En esto que sale el paciente e intentamos convencerlo de que se encargue del cubilete azul, pero él no quiere saber nada del cubilete azul sino volver a su partida de ajedrez, es más, quiere seguir exactamente desde el mismo punto en que la había dejado, y entonces tratamos de que todo el mundo vuelva a su sitio original y de que todas las partidas vuelvan a la situación justamente anterior a que el paciente abandonara su mesa de juego, algo así como dar marcha atrás en el tiempo, y entonces muchos se levantan, algunos discuten, se ha caído un tablero, las fichas han rodado por el suelo, las enfermeras tratan de calmarnos, alguien grita, alguien pega a alguien, aparecen los enfermeros. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">No, no es un gran amante de la humanidad del Dr T, ¿verdad? Puede ser un chico muy pero que muy malo. Cuando nos encierra a todos en el mismo cuarto, que es tan pequeño que ni siquiera hay sitio para sentarse, tenemos que permanecer de pie, sin comida, ni bebida, ni medicamentos. Y la verdad, no somos gente tranquila. Una vez tuvimos que hacer daño de verdad a Bobo Rob porque se había portando muy mal con la Dodotis. Le había arrancado un pedazo de nalga con los dientes, y después se llevaron la Dodotis de la Residencia y nunca la volvimos a ver, tampoco a Bobo Rob. Por eso tratamos de ahorrarle al Dr T cualquier escena que invite a tomar medidas, aunque entendemos que hay momentos en que le resulta obligado. Es natural, ya que Él nos cuida y Él nos castiga, es la ley y el orden, aquí dentro, es nuestro Padre.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Porque el día después del mundo le pedimos al Dr T que nos salvara, que nos salvara. Y ni siquiera cuando la enfermera nos recordó a todos la triste historia de Bobo Rob y la Dodotis conseguimos calmarnos. Era el fin del mundo y debíamos portarnos mal, y nos daban igual los castigos y nos daba igual cualquier cosa, pues lo único que queríamos –y la única razón por la que le rompimos la mandíbula a la enfermera- era para que el Dr T nos echara un simple vistazo.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Él quiso curarnos el día después del fin del mundo, y recordando las viejas historias de Blasa entonces nos preguntamos si no sería verdad que al Dr T le quedaba algo de bondad en su corazón. Aquel día a todos nos dolía algo y cada cual había contraído una extraña enfermedad, que al final resultó para todos la misma. Y en vez enfadarse por lo de la enfermera, el Dr T nos hizo pasar uno a uno a su consulta, cerrando la puerta tras de sí. Unos minutos más tarde el paciente salía y le preguntábamos, ¿qué tienes? Tengo un papiloma en el codo. Y luego entraba otro. Tengo nefritis teroidea. Y otro. Tengo pólipos en la uretra. Gastroinuglebosis. Croncardia ulcerosa. Tengo Hernia cenital. Ligadura de bronquios. Pobedo. Ahora nos enseñábamos los papeles con el diagnóstico, y algunos intentaban quitárselos, se los querían cambiar como si también pudieran cambiarse las enfermedades, hasta que el Dr T salió de la consulta y todos nos quedamos muy recogidos, en señal de agradecimiento.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">-Dr T- le dije- usted nos ha dado muchas buenas enfermedades esta tarde, más de las acostumbradas.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Te refieres a que no son las acostumbradas, muchacho- dijo el Dr T- en realidad es solo una, y tienes ante ti a su gran descubridor: ¡La enfermedad del fin del mundo!<span> </span><span> </span></span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Y entonces, ¿A qué vienen tantos nombres?</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Me los he inventado- dijo. El Dr T se partía de risa. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Entonces - preguntamos a coro- ¿hemos contraído otra enfermedad imaginaria?</span><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Los pacientes nos arremolinamos junto al Dr T. Los enfermeros estiraban el cuello desde la distancia. Su rostro nos miraba con las cejas en alto, y sus manos, rojas y palpitantes, se habían hinchado tanto que temí que fueran a explotar. Yo me arrodillé, algunos me siguieron. El Dr T apoyó una de sus gigantescas manos sobre mi coronilla, presionándome el cráneo.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¿Qué vamos a hacer?- supliqué. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Ni idea- repuso el Dr T- nadie conoce todavía un remedio para el fin del mundo. </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- ¡PERO CÓMO NOS VAMOS A CURAR!</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">- Lo lamento, damas y caballeros- repitió pacientemente el Dr T- pero todavía no hay remedio contra el síndrome del fin del mundo. A menos claro, que sigan extrictamente mis consejos médicos&#8230;</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Se formaban unas epidemias imaginarias extraordinarias en el Hospital Psiquiátrico de San Blas.</span></p>
<img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elespigado.wordpress.com/68/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elespigado.wordpress.com/68/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elespigado.wordpress.com/68/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elespigado.wordpress.com/68/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elespigado.wordpress.com/68/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elespigado.wordpress.com/68/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elespigado.wordpress.com/68/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elespigado.wordpress.com/68/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elespigado.wordpress.com/68/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elespigado.wordpress.com/68/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elespigado.wordpress.com/68/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elespigado.wordpress.com/68/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elespigado.wordpress.com&blog=1354509&post=68&subd=elespigado&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
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		<title>Ferré, el autor incosciente</title>
		<link>http://elespigado.wordpress.com/2008/01/26/ferre-el-autor-incosciente/</link>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2008 21:07:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Espigado</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Afterpost]]></category>

		<category><![CDATA[Blancanieves]]></category>

		<category><![CDATA[Juan Francisco Ferré]]></category>

		<category><![CDATA[Novela]]></category>

		<category><![CDATA[Ortega y Pacheco]]></category>

		<category><![CDATA[Paula Rego]]></category>

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		<description><![CDATA[



Los excesos de prudencia han salvado muchas carreras, también literarias. Una escritura moderada, no ajena a la sensibilidad de editores, lectores y críticos, augura un feliz aterrizaje en nuestro particular Edén, o al caso, en los escaparates de las librerías de los centros comerciales. Seguramente lo sabía Juan Francisco Ferré (perro viejo: Málaga 1962) cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p><a href="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-129" src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/05/logo-afterpost-jpeg-definitivo.jpg?w=213&h=118" alt="" width="213" height="118" /></a></p>
<p><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Los excesos de prudencia han salvado muchas carreras, también literarias. Una escritura moderada, no ajena a la sensibilidad de editores, lectores y críticos, augura un feliz aterrizaje en nuestro particular <img src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/02/ortega.gif?w=1&h=1" border="0" alt="" width="1" height="1" align="right" /><img src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/02/ortega.gif?w=1&h=1" border="0" alt="" width="1" height="1" align="right" /><img src="http://hoteldeimagenes.files.wordpress.com/2008/03/ortega.png?w=200&h=149" border="0" alt="" width="200" height="149" align="right" /><img src="http://elespigado.files.wordpress.com/2008/02/ortega.gif?w=1&h=1" border="0" alt="" width="1" height="1" align="right" />Edén, o al caso, en los escaparates de las librerías de los centros comerciales. Seguramente lo sabía Juan Francisco Ferré (perro viejo: Málaga 1962) cuando se decantó por dedicarse a exactamente lo contrario. En busca de los límites de lo decible, acabó frecuentando ese territorio que la filosofía alemana llama inconsciente, y la Wikipedia ha definido como “lo opuesto a lo racional, el lado nocturno del alma humana, el rostro tenebroso de una psique enterrada en las profundidades del ser”. Su adorado Marqués de Sade se hubiera sentido maravillado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">En 2001, Juan Francisco Ferré publica su segundo libro de relatos, <em>Homenaje a Blancanieves,</em> tomando por título uno de los cuentos de la colección. Como el propio autor ha expresado, <em>Homenaje a Blancanieves</em> le supuso un cambio estético y una apertura de sus posibilidades literarias en un momento de agotamiento, y posiblemente inspirara el tono de su más conocida novela <em>La fiesta del asno.</em> Cinco años más tarde,<em> </em>Ferré ha recuperado <em>Homenaje a Blancanieves </em>para incluirlo en un lugar privilegiado de <em>Metamorfosis</em>, su última obra, señalándolo así como una de las piezas centrales de su narrativa. Y dada su condición regente, también como uno de los artífices de su “condenación”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;">
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><em><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">Homenaje a Blancanieves </span></em><span style="font-size:14pt;line-height:150%;font-family:Arial;">es como un sueño; nada es exactamente nada, pero todo recuerda vagamente a algo. Un ex ministro es secuestrado por una banda terrorista y confinado en un pequeño cubículo sin luz. Privado de otros placeres sensoriales, sus salidas al exterior para cagar se convierten en sus momentos más deleitosos y anhelados. Tal es así que luego no podrá reprimir cagarse encima de la mesa de un onírico banque