Hace unos minutos, la editorial Ariel remitió el siguiente comentario a mi post anterior, donde yo criticaba aspectos de su premio “Mejores blogueros jóvenes de ensayo”. En justicia, me gustaría darle la misma difusión. He subrayado el fragmento donde Ariel aclara el punto más polémico de su convocatoria.
Estimado Miguel: Lamentamos profundamente el equívoco causado por el enrevesado lenguaje jurídico que acompaña a estas convocatorias. Tal y como indica el noveno punto de las bases, la editorial se compromete a suscribir un contrato para la explotación comercial del texto. En ese contrato, tal y como la ley indica, queda especificado el porcentaje de royalties que al autor le corresponde. Es decir, que como el resto de nuestros autores y traductores, los ganadores serán debidamente retribuidos por su labor.
El resto de consideraciones que usted hace se circunscriben al debate de ideas y reflexión sobre la actualidad que justamente venimos pregonando. La definición de géneros, lenguaje y medios no nos corresponde a nosotros hacerla y por supuesto celebramos el pensamiento crítico del que su texto hace gala. Por ello, dé por hecho que admitiremos a trámite encantados éste y cualquier otro post que nos adjunte en su inscripción, y que los remitiremos al jurado que, a buen seguro, los leerá con atención y valorará con objetividad.

Una aclaración que les honra.
Pues sí, la verdad que sí, Paz. Un saludo