(Texto elaborado en 2008). Google, el buscador de Internet más utilizado del mundo, va a permitirnos establecer el índice de relevancia de un grupo de autores que, en este caso concreto, se limita a los narradores en lengua española que estaban vivos en 1980. Cuando un usuario introduce un término en Google, un motor de búsqueda rastrea unas ocho mil millones de páginas Web y ofrece en forma de lista de enlaces todas y cada una de las páginas donde el término aparece, así como el número aproximado de las páginas implicadas. La cifra en sí misma es un cuantificador incontestable de la abundancia en Internet de un concepto, por tanto, de su importancia como contenido en la Red. De la comparación de la cifra relativa a cada miembro de un grupo, resulta una lista que ordena a esos miembros, del más importante- el más abundante-, al más secundario, es decir, escaso.
Lo que aquí se ha hecho ha sido anotar el número de apariciones en Google del nombre exacto de 2070 escritores en lengua española de todos los tiempos. La lista de autores ha sido extraída de Wikipedia, una enciclopedia libre on line que en su versión española cuenta con 184.250 artículos. La elección de la fuente no es fortuita. Wikipedia es un proyecto de creación colectiva donde cualquiera puede redactar un nuevo artículo para su publicación, o bien modificar uno existente. Eso quiere decir que cualquier omisión importante es rápidamente detectada y subsanada y, teniendo en cuenta que lo que aquí se pretende es extraer de la larga lista exclusivamente a los 75 escritores más relevantes, no importa tanto que ésta sea incompleta como que no haya ausencias significativas en los niveles superiores. Precisamente por su forma de creación, esto último queda descartado.
Realizamos la búsqueda y se nos muestra a los escritores ordenados por el número de veces que su nombre aparece en la parte de Internet que indexa Google, que es la gran mayoría. De entre ellos, se selecciona a los 75 con mayor número de entradas, los vivos en 1980 cuya dedicación fundamental sea la prosa literaria, ya sea en forma de narrativa o ensayo. Con ello se pretende proponer un canon: escritores en lengua española de prosa literaria de la actualidad (últimos 25 años). Como es lógico, cualquier otro corte hubiera sido posible como, por ejemplo, poetas españoles de los últimos cien años, escritores ingleses de la última década, etc.
La lista resultante es la siguiente:
Autores nº entradas
| Gabriel García Márquez |
2010000 |
| Jorge Luís Borges |
1780000 |
| Isabel Allende |
1550000 |
| Mario Vargas Llosa |
1340000 |
| Julio Cortázar |
1240000 |
| Octavio Paz |
1170000 |
| Alejandro Jodorowsky |
1120000 |
| Carlos Ruiz Zafón |
1020000 |
| Carlos Fuentes |
1010000 |
| Camilo José Cela |
906000 |
| Arturo Pérez-Reverte |
864000 |
| Mario Benedetti |
744000 |
| Juan Rulfo |
615000 |
| Alejo Carpentier |
497000 |
| Ernesto Sabato |
397000 |
| Fernando Savater |
375000 |
| Javier Marías |
365000 |
| Eduardo Mendoza |
345000 |
| María Zambrano |
344000 |
| Manuel Vázquez Montalbán |
310000 |
| Roberto Bolaño |
307000 |
| Miguel Delibes |
307000 |
| Laura Esquivel |
296000 |
| Antonio Gala |
294000 |
| Juan Goytisolo |
282000 |
| Francisco Ayala |
267000 |
| Elena Poniatowska |
265000 |
| Rosa Montero |
255000 |
| Manuel Rivas |
249000 |
| Carlos Monsiváis |
240000 |
| Francisco Umbral |
230000 |
| Jorge Bucay |
228000 |
| Manuel Puig |
228000 |
| Juan José Millás |
227000 |
| Adolfo Bioy Casares |
223000 |
| Álvaro Pombo |
209000 |
| Reinaldo Arenas |
205000 |
| Almudena Grandes |
189000 |
| Antonio Muñoz Molina |
188000 |
| Tomás Eloy Martínez |
182000 |
| Carmen Martín Gaite |
175000 |
| Juan Carlos Onetti |
174000 |
| Álvaro Mutis |
172000 |
| Guillermo Cabrera Infante |
162000 |
| Juan Marsé |
160000 |
| Zoé Valdés |
159000 |
| Juan Manuel de Prada |
155000 |
| Augusto Monterroso |
154000 |
| Enrique Vila-Matas |
153000 |
| Elvira Lindo |
141000 |
| José Donoso |
138000 |
| Carmen Posadas |
134000 |
| Alfredo Bryce Echenique |
133000 |
| Félix de Azúa |
131000 |
| José Antonio Marina |
129000 |
| José Luis Sampedro |
129000 |
| Alberto Fuguet |
123000 |
| Fernando Vallejo |
121000 |
| Ana María Matute |
120000 |
| Álvaro Cunqueiro |
116000 |
| Miguel Serrano |
116000 |
| Gregorio Martínez |
115000 |
| Gonzalo Torrente Ballester |
110000 |
| José Emilio Pacheco |
109000 |
| Juan José Arreola |
106000 |
| Mempo Giardinelli |
106000 |
| Ray Loriga |
101000 |
| Ramón J. Sender |
98600 |
| Lorenzo Silva |
94900 |
| Luis Antonio de Villena |
91900 |
| Osvaldo Soriano |
91800 |
| Jorge Volpi |
91600 |
| Francisco Coloane |
90600 |
| Manuel Vicent |
90500 |
| Juan Villoro |
90400 |
Antes de tomar en cuenta estos datos como un canon objetivo, conviene señalar algunas de las características y limitaciones del procedimiento. La objeción principal es técnica y se fundamenta en lo que se llama “ruido” de la búsqueda. Por ruido entendemos, entre otras cosas, todas las veces que Google indexa una página que contiene el término exacto de la búsqueda, pero dicho término alude a un referente diferente al deseado. En otras palabras; si buscamos “Juan Ruiz”, nombre de un hipotético escritor, Google indexa todas la veces que aparece “Juan Ruiz” en Internet, sin que exista posibilidad de discernir entre los “Juan Ruiz” escritor y los otros cientos de miles de “Juan Ruiz” que aparezcan en Internet como nombre de otras personas. Cuanto más vulgar sea el nombre de un escritor, más distorsionada al alza quedará la cifra que aquí se tiene en cuenta. “Ruido” para nuestros propósitos son también las veces que un escritor aparece por labores no estrictamente literarias. Si, por ejemplo, Mario Vargas Llosa hubiera ganado unas elecciones, su número de apariciones en Internet aumentaría masivamente al ser citado, además de cómo escritor, como presidente de Perú en su legislatura. Para solventar este handicap se ha depurado la lista de algunos nombres cuya posición era altamente sospechosa por esta o la otra razón. Es innegable que en todas y cada una de las búsquedas hay un porcentaje de ruido, lo que obliga a tomar con cautela la posición de cada autor en la lista, no tanto su presencia. La precisión jerárquica disminuye cuanto menor sea el número de búsquedas que distancian a un escritor del adyacente, y por lo mismo, resulta muy fiable cuanto mayor. Cuando comparamos las entradas de Jorge Luís Borges con las de Carlos Fuentes, y nos encontramos una diferencia de 700.000 entradas entre uno y otro, no hay posibilidad de error. No así con, pongamos por caso, Ray Loriga y Gonzalo Torrente Ballester, cuya diferencia de entradas es demasiado pequeña para ser tenida en cuenta. Una convención extremadamente prudente sería fijar las 100000 entradas como diferencia a partir de la cual puede afirmarse la preeminencia en Internet de un escritor respecto a otro, y tratar en bloque a grupos o parejas de autores cuyas diferencias recíprocas fueran inferiores. Por todo ello puede decirse que tanto la posición como la presencia de los autores de la parte más inferior de la lista es más cuestionable que la del resto, y que tanto la presencia como la posición de los autores en la parte superior es irrebatible. En conjunto se trata una gama de datos que necesitan interpretación. En la vida diaria aceptamos que un personaje es tanto más importante cuanto más se hable de él. En la Teoría, cuánto más se cite, cuánta más crítica genere a su alrededor. Eso es exactamente lo que aquí se está midiendo. Internet no es más que un gigantesco corpus de datos cuyos elementos pueden ser rastreados e inventariados. Aún reconociendo todas las imprecisiones, quedan al descubierto ciertas verdades gruesas que merecen nuestra atención.
La lógica invita a pensar que un escritor es tanto más importante cuanto más se hable de él (no, desde luego, cuánto más se le lea, o los más importantes serían los autores de best-sellers y libros de auto ayuda). Pero ¿Qué significa ser importante en Internet? Desde luego, no significa ser importante para la humanidad. Los autores más importantes de Google no son aquellos cuya obra tiene el valor de ejercer la influencia más positiva y benigna a los que los leen. Sin desmerecer necesariamente en lo anterior, estos escritores se diferencian del resto por aparecer más, literalmente, por estar más presentes y poseer en consecuencia mayor capacidad de influencia. Otras definiciones de importancia son subjetivas y, por tanto, no pueden ser cuantificadas. A efectos reales, y para lo que aquí nos ocupa, carecen de valor, pues cualquier canon se impone desde la cantidad; desde la cantidad de agentes que lo respalda, desde la cantidad de copias de un determinado texto que son asimiladas positivamente, etc, ya sea por imposición o de forma libre y espontánea. El Canon con mayúsculas de una nación o corriente es el que más se difunde, en el que se implican mayor número de agentes culturales y receptores. Dicha difusión y participación deja un rastro textual cuya porción accesible a Google forma parte de la estadística en la que aquí nos basamos. Al indexar no uno, ni varios, sino todos esos rastros textuales, el resultado es un auténtico canon de cánones, que resultaría incuestionable si pudieran salvarse las imprecisiones arriba señaladas.
Algunas estadísticas interesantes:
El canon de Google por países
Renta per cápita de los países aludidos
(Si hacemos caso a estos datos, hay una relación inequívoca entre la situación económica de un país y el peso cuantitativo de su cultura en Internet. No es de extrañar si tenemos en cuenta que Internet exige una infraestructura estatal, empresarial y doméstica, y cuanto más desarrollada está la infraestructura, mayor número de ciudadanos accede Internet y tanto más se incrementan los contenidos y servicios a los que éstos son adeptos. El canon de Google se revela entonces no como una consulta democrática, donde cada participante cuenta con un voto, sino más bien como una oferta pública de compra de acciones, donde las carteras con más liquidez se aseguran una mayor participación y, por tanto, influencia, en la empresa global que podemos llamar Cultura)
El canon de Google por edades (los números de la barra horizontal marcan la década del siglo XX en la que han nacido los escritores)
El canon de Google por sexo (el color azul representa a los hombres, y el púrpura a las mujeres)



